Viernes 26 Febrero 2021

 La Jefatura de Policía ordenó a todos los efectivos en retiro que entreguen sus armas reglamentarias. Tanto la pistola con la que asesinaron a Ricardo Soto como la que se utilizó días atrás en el barrio San Benito de Río Gallegos, eran de efectivos policiales.


Luego de que se certificara que el arma utilizada por Pedro Espinoza para asesinar a quemarropa al prefecto Ricardo Soto, el pasado viernes en Puerto Deseado, era reglamentaria, la Jefatura de Policía ordenó a todo su personal retirado que las reintegren.

Así se desprende de la resolución, firmada por el jefe de Policía comisario general (R) José Luis Cortés. En la misma se recalca, además, el violento tiroteo que tuvo lugar hace más de una semana en el barrio San Benito de Río Gallegos. La pistola que utilizaron los jóvenes detenidos también pertenecía a un policía y había sido robada tiempo atrás.

“En ambos episodios las armas utilizadas por las personas involucradas pertenecían a personal policial retirado de esta institución”, marca el escrito en el que se recuerda que fue hasta el 2015 que “personal policial sin distinción de jerarquía que se acogía al retiro voluntario y si así lo requería era autorizado a continuar con la portación del arma reglamentaria, debiendo realizar todos los trámites correspondientes en la Anmac”.

El último informe de la Dirección General de Logística de la Policía marca que un gran número de efectivos retirados aún cuenta con el arma reglamentaria en su poder. También, en los últimos años se han acrecentado los casos de robo y extravío del arma de los efectivos. Ambas aristas fueron también tomadas muy en cuenta a la hora de llegar a esta determinación por parte de la Jefatura.

“Es obligación de esta Jefatura de Policía tomar las medidas necesarias respecto de la portación de armas del personal policial retirado, entendiendo que el arma reglamentaria no pertenece en forma individual al efectivo policial sino a la Policía de la provincia de Santa Cruz”, se remarcó.

¿De quién eran las armas?


Fuentes consultadas por La Opinión Austral indicaron de dónde provenían las armas que se utilizaron en los dos casos que hicieron que la Jefatura de Policía tomara esta determinación.

En cuanto al homicidio del prefecto, la pistola calibre 11.25 que utilizó Pedro Espinoza para dispararle a Ricardo Soto era de su padre, retirado de la Fuerza.

En tanto, el arma 9 mm. que fue secuestrada por la Comisaría Séptima luego del tiroteo en el San Benito el pasado 7 de abril, pertenecía a otro miembro de la Policía. Esta había sido robada en 2011 de su vivienda


Fuente: La Opinion

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